En el jardín a la medianoche ella siempre quiere contemplar
el cielo. Hoy se ha pasado el tiempo, es casi la madrugada. Se para despacio de
la cama, enciende la luz, mira la hora, de nuevo mueve el interruptor para
quedar a oscuras. Sale de su cuarto, atraviesa el pasillo y se topa con el gato
del vecino. Le mira a los ojos y se detiene un instante. La puerta de salida
parece inalcanzable pero por fin está allí, la abre y se encuentra con la vieja
lámpara que fue instalada el siglo pasado por su bisabuelo, aún alumbra, ha
perpetuado su luz y ha hecho que la luna se repliegue al otro extremo de la
casa. Es tan imponente como los recuerdos del pasado.
Nota: El texto pertenece a Karol. Ella me ha pedido el favor de subirlo.